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Seguramente en otoño
Es inseguro el mundo de los vivos cuando los muertos llaman a su puerta. Es seguro el camino de los muertos que olvidaron la vida en cada oferta.
¿Quién va a "asegurarnos" que estaremos seguros entre in-seguros, que ya no peligra nuestra integridad, ni nuestra propiedad? ¿Qué haremos luego sin la in-seguridad? ¿Podremos acostumbrarnos?
¿No será que tendrá que venir la mano dura? Dicen: los señores y señoras que ven a Susana, cantan con Cacho y se acuestan con Moria... Dijo: mano plomo gris o grisplomo que nos cuida, que aleja a los mano-blanda, a los mano-mala; a los que hacen que la mano NO venga bien...
¡Hay que marchar pidiendo más mano en el asunto! para eso alguna vez fuimos: Derechos; Derechos y Humanos...
Asusta e ilustra tanta memoria vendida, alquilada y COMPRADA.
Digo: Yo no entro en esta de golpear; en eso de jugar con fuego para quemarse. Dije no, un NO de pecho; un NO compañero, porque mi mamá me alertó, cuando niño
que en ese - juego-fuego- ¡Se pueden avivar fantasmas! De muy malas palabras, como los que aparecen... Segura-mente
en mi Argentina de cada otoño, todos los 24 de marzo.
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